Santa Coloma de Gramenet

La Targeta Rosa a los 60 años, una realidad en Santa Coloma

  • Núria Parlon
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Las administraciones públicas debemos garantizar la calidad de vida, el bienestar y el merecido lugar de las personas mayores.

En Santa Coloma de Gramenet viven 23.545 personas mayores de 65 años. En términos porcentuales, el 19,6% de la población supera los 65 años. La mejora de la esperanza de vida como un indicador de bienestar nos exige dar respuestas a las necesidades específicas de un colectivo que sigue aportando a la sociedad mucho más de lo que recibe. Debemos responder adecuadamente a dos grandes tipos de necesidades: las de carácter asistencial para paliar las dificultades derivadas de las situaciones de dependencia y también debemos combatir los riesgos de vulnerabilidad que se derivan de que un 20,3% de las personas mayores vivan solas. De las cuales un 36% son mujeres con muy pocos ingresos.

Hace tiempo que venimos reclamando a la Generalitat de Catalunya más plazas residenciales para atender de forma adecuada las situaciones de dependencia severa. Y también las plazas pendientes de Centro de Día. La respuesta es claramente insuficiente y lenta, a día de hoy. Esta situación que se prolonga en el tiempo nos ha llevado en el marco de nuestras competencias- y especialmente por nuestra vocación de servicio público- a intensificar la atención de las personas vulnerables y/o dependientes y también el apoyo a sus familiares, con servicios como la teleasistencia, la ayuda a domicilio -incluyendo la alimentación- y adaptaciones en las viviendas para garantizar condiciones de accesibilidad, seguridad, higiene y habitabilidad adecuadas, y el programa de apoyo a las personas cuidadoras, también mayoritariamente mujeres. A día de hoy, el gobierno municipal que presido invierte anualmente una cantidad de recursos económicos superior a los 3 millones de euros en atención a la dependencia.

Ejemplos de esta inversión anual son: un total de 3.201 teleasistencias o 4.239 personas beneficiarias de los servicios de ayuda a domicilio. También vamos a desarrollar en el antiguo colegio Miguel Hernández la primera promoción de vivienda adaptada para personas mayores.

Ahora bien, más allá de la atención en situaciones de vulnerabilidad social y/o dependencia, también trabajamos acciones en un segundo ámbito prioritario: el fomento de la autonomía y el envejecimiento activo. Aquí quiero destacar el programa de salud y deporte que se lleva a cabo en las instalaciones deportivas municipales y fuera del municipio y las actividades culturales en los centros cívicos y casales. Pero quiero enfatizar por su importancia las mejoras que hemos incorporado en el acceso al transporte público. Desde mayo se han ampliado los baremos de ingresos un 10% para poder acceder a la tarjeta Rosa gratuita (fijado ahora en 8.271,55 euros) y para la modalidad de tarifa rosa reducida (16.543,10 euros). Pero damos un paso de gigante reduciendo la edad de acceso a la targeta rosa a partir de los 60 años. De esta forma garantizaremos la movilidad de forma segura de muchas más personas mayores. Ingmar Bergman dijo que envejecer era como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

Para hacer posible esa libertad, amplitud de mirada y serenidad, las administraciones públicas debemos garantizar la calidad de vida, el bienestar y el merecido lugar de las personas mayores. Todo lo que hagamos es poco, les debemos mucho. 

 

*Artículo publicado en el número de octubre de El Mirall.net