Santa Coloma de Gramenet

Pedro Sánchez, presidente

  • Joan Calzado
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La llegada del PSOE al gobierno debería significar el fin de la inacción, de la dejación, de las cortapisas y el olvido de la Política en mayúsculas.

Pedro Sánchez ha hecho historia al convertirse en el primer político español en ser nombrado presidente del Gobierno a través de una moción de censura.

La moción había sido propuesta por el PSOE después de que el Tribunal Constitucional determinase que el Partido Popular se había beneficiado de la trama de sobornos asociados a contratos públicos, objeto del caso Gürtel. Los jueces encargados de la causa también habían puesto en cuestión la credibilidad del testimonio de Mariano Rajoy cuando fue llamado a declarar como testigo.

Un escándalo de corrupción de tal magnitud evidenciaba que el cambio al frente del ejecutivo era absolutamente necesario.

Pero es que, además, el legado de la acción de gobierno del PP era ya de por sí desolador. Serán difíciles de olvidar el menosprecio indisimulado por las políticas sociales, el socavamiento del estado del bienestar (pensiones, educación, sanidad, etc.), la precariedad en el empleo fruto de la reforma laboral, el sesgo centralista rayano en el autoritarismo, el desdén por las políticas de igualdad de género y la restricción de los derechos fundamentales con la Ley Mordaza a la cabeza. La politización de la justicia, en una clara renuncia al liderazgo y la responsabilidad, fue la penúltima gran ofensa y antesala de la caída del ejecutivo popular.

Sánchez se ha comprometido de forma inmediata a luchar contra las malas prácticas y a socorrer a las personas afectadas por años de recortes del gasto público bajo el liderazgo de Rajoy.

Asimismo, ha ofrecido interlocución para tratar de resolver la crisis catalana, en un gesto que puede ser determinante para aportar estabilidad a un escenario convulso, sobre el que se ha centrado la atención durante los últimos años.

La llegada del PSOE al gobierno debería significar el fin de la inacción, de la dejación, de las cortapisas y el olvido de la Política en mayúsculas. El comienzo de una dinámica de distensión, diálogo e intervención activa en los problemas reales de la ciudadanía.

Incluso con unas elecciones en el horizonte, ése podría ser el gran legado de Sánchez para el país.

 

*Artículo publicado en el número de El Mirall.net de junio de 2018